Número 136

Encuesta
¿Cómo se contrae?

La toxoplasmosis es una infección alimentaria provocada por un parásito, el toxoplasma gondii, que suele vivir en el intestino del gato doméstico. Los felinos se infectan cuando comen animales infectados, como los roedores y algunos insectos y durante unos días expulsan con sus heces ooquistes, que pueden estar activos en la hierba u hortalizas, a una temperatura y humedad determinada, durante muchos meses. Cuando algún animal (vaca, cabra, oveja…) come esos vegetales, el parásito invade su organismo y forma unos quistes en el músculo del animal. El ser humano adquiere la infección al entrar en contacto con tierra contaminada (presente en verduras que se comen crudas) o al ingerir carne cruda o poco cocinada que contiene estos quistes. Es decir, no te vas a contagiar si acaricias a un gato limpio, pero sí puedes contraer la enfermedad si comes carne poco hecha contaminada o ensaladas con verduras crudas contaminadas.
Tu no notarás nada, pero tu bebé…
Cuando quien contrae la toxoplasmosis es un individuo sano, los síntomas de la infección no van más allá de los de una simple gripe: dolor muscular, de cabeza… Incluso si quien se infecta es una mujer embarazada tampoco ella notará nada. Sin embargo, para el bebé que crece en su interior la infección puede tener graves consecuencias, que pueden aparecer con el tiempo. En un recién nacido infectado las manifestaciones clínicas son diversas, como hidrocefalia convulsiones, anemia… pero del 80 al 90% de los niños con infección adquirida durante el embarazo no presentan signos aparentes en el momento del parto, y meses o años después pueden aparecer manifestaciones como retraso mental, en el desarrollo psicomotor, sordera, estrabismo, problemas oculares, trastornos en el aprendizaje o calcificaciones intracraneales.

HOY HAY MÁS RIESGO
Hace años, cuando el contacto con animales era mayor y menores las medidas higiénicas, lo normal era contraer la infección en la niñez o en la adolescencia, cuando no representa ningún problema. Actualmente, en nuestra sociedad, muchas mujeres, sobre todo las urbanas, no lo están: la mayor parte de la población no tiene ningún contacto con animales de granja y se suele cocinar más o congelar los alimentos. Por eso, es frecuente llegar a la edad adulta sin haber entrado en contacto con el toxoplasma y el riesgo de contagiarse en la gestación es mayor.

Prepárate desde el principio
Lo ideal es que la mujer se haga antes de quedarse embarazada un estudio inmunológico para saber si es portadora o no de los anticuerpos de la toxoplasmosis. De esta forma, podrá adoptar medidas para evitar el contagio desde el momento que deja de tomar medidas anticonceptivas y evitar el riesgo de contagio en los primeros estadios de la gestación, cuando ella ni tan siquiera lo sabe.
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