Número 130

Encuesta

Tener muchas hambre y sed
Estar embarazada a menudo provoca mucha hambre, pero a veces esta sensación, junto con la sed puede ser síntoma de una afección muy frecuente en el embarazo: la diabetes gestacional. Se produce porque en la segunda mitad del embarazo el organismo de la mujer produce grandes cantidades de una hormona, el lactógeno placentario, y aumenta la necesidad de otra, la insulina. El páncreas de algunas mujeres no es capaz de producir toda la insulina que necesita, por lo que aumentan los niveles de glucosa en sangre. Para descubrirla, entre la semana 24ª y 28ª de embarazo te realizarán el llamado test de O´Sullivan: te tomarán una muestra de sangre; a continuación, te darán a beber un líquido muy dulce, que no es otra cosa que 50 g de glucosa; una hora después, te volverán a realizar una extracción sanguínea para medir la glucosa en sangre. Si la cifra resultante excede de los valores normales (unos 140 mg/dl), entonces, deberás acudir otro día para hacerte otra prueba: el test de sobrecarga de glucosa (o curva larga). En esta ocasión, la mujer debe tomar 100 g de glucosa y se estudia cómo la ha asimilado su organismo, con extracciones de sangre a los 60, 120 y 180 minutos. Si los niveles de azúcar superan los niveles normales en cada tramo horario, entonces se diagnostica diabetes gestacional. En este caso, el médico te dará unas pautas nutricionales y sólo en los casos más graves la madre deberá inyectarse insulina.
Cansancio
¿Qué mujer no se ha sentido agotada en el embarazo? Sin embargo, éste puede ser un síntoma de anemia En el embarazo el volumen sanguíneo aumenta un 45 por ciento, aunque en algunos casos llega al 80 por ciento. Ten en cuenta que tu organismo tiene que crear un órgano nuevo, la placenta, repleta de vasos sanguíneos, y que al principio de la gestación tu hijo, aunque tiene un corazón que late a toda máquina, no es capaz de fabricar sus propios glóbulos rojos y tiene que aprovecharse de tu sistema circulatorio para distribuir el oxígeno por sus tejidos. En los controles médicos habituales medirán tu nivel de hemoglobina y en caso de que resulte bajo el médico te recetará un suplemento de hierro.
¿Tienes fiebre?
Piernas pesadas
La presión del feto sobre las venas hace que el flujo sanguíneo sea muy lento en la parte inferior del cuerpo, sobre todo en las piernas. Si a ello unimos la relajación de las fibras musculares de las paredes venosas por los cambios hormonales, se están dando todas las condiciones para que aparezcan las varices.
En sí mismas, las varices, no suponen una alteración grave para la embarazada más allá de la incomodidad estética que suponen. Hay que vigilar, eso sí, que no sean la visualización de un problema circulatorio generalizado o que degeneren en un proceso de hemorragia interna, trombosis o de tromboflebitis, que sí serían complicaciones graves. Endurecimiento, dolor y enrojecimiento de la zona afectada son síntomas de que pueden estar desarrollándose procesos de coagulación en las venas afectadas.
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