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TU BEBÉ SEMANA A SEMANA

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PRIMER TRIMESTRE


Semana 1ª-4ª

MIDE: 0,1 cm
El óvulo fecundado, o cigoto, se mueve por la trompa de Falopio hacia el útero. En su camino, el cigoto se divide en dos células y cada una de ellas se divide luego una y otra vez hasta convertirse en una especie de mora llamada blastocisto. El futuro bebé comienza ya a formarse a partir solamente de tres a cinco células del blastocisto y el resto darán lugar a la plancenta y al líquido amniótico. El pequeño embrión por fin, llega al útero y se implanta en su revestimiento donde se alimentará de la sangre de mamá. Ahora mide aproximadamente 2 mm y tiene forma de X: es alargado y cuenta con una hendidura abierta por arriba y abajo, pero cerrada en la parte central. Realmente no es muy atractivo, pero sí maravilloso por su vitalidad y por su eficacia biológica: día a día va a tener lugar un mágico proceso de transformación dirigido por la información genética contenida en cada célula.  A partir de la capa germinal externa (la piel del embrión) se forman los nervios y el cerebro. Las células nerviosas aparecen como protuberancias blancas a lo largo de todo el tubo neural (en el futuro, será la espina dorsal). El cerebro comienza también a desarrollarse a partir del abultamiento superior. Esta capa externa dará origen, un poco más adelante, a la piel y a las glándulas sebáceas y sudoríparas. La capa media, no visible, es la materia prima esencial para fabricar la dermis (la capa más profunda de la piel), los huesos y los músculos. Además, ya produce células sanguíneas que darán lugar a los capilares, las venas y las arterias. Los ovarios y los testículos, según el caso, y los riñones también se formarán a partir de la mencionada capa media de la piel. En la capa interna, por su parte, ya ha comenzado a perfilarse un rudimentario tubo intestinal, recubierto de membranas mucosas, que, posteriormente, dará origen a los
futuros pulmones y al tracto urinario. Todavía no muestra rasgos faciales bien definidos y se asemeja a una larva, pero ya tiene corazón. Es grande en proporción al resto y bombea sangre al hígado y a la aorta. Además, en los 6 mm que mide el embrión ahora también caben un incipiente cerebro, un esbozo de espina dorsal y unos arcos branquiales que, con el tiempo, se convertirán en pulmones. Asimismo, comienzan a adivinarse las vértebras: de las
doce torácicas emergen las costillas.

Semana 5ª
MIDE: 0,8 cm
A estas alturas, el embrión ha duplicado su longitud y ahora crece un milímetro por día. Los rasgos de su cara siguen sin definirse, pero ya es visible un diminuto ojo. También son evidentes unos abultamientos en el extremo final y por debajo de la cabeza: son sus incipientes piernas y brazos. El embrión ya está formado, con un corazón que late sin descanso y el esbozo de lo que serán sus órganos. Ahora sólo tiene que crecer y desarrollarse para convertirse en un feto. Su aspecto se empieza a definir y sus rasgos se hacen cada vez más humanos.



Semana 6ª
MIDE:
1,3 cm
En este período, los brazos y las manos se desarrollan antes que las piernas y los pies. Una tendencia que se va a mantener incluso después de nacer: el bebé es capaz de agarrar objetos con mucha agilidad cuando todavía no sabe andar. Se aprecian los cinco dedos unidos entre sí por la piel, pero, en cuestión de días, este tejido interdigital irá regresando paulatinamente. Aunque sus extremidades ya se perfilan, el embrión todavía no se mueve; su inmaduro cerebro no puede transmitir mensajes al cuerpo. Lo hará en la siguiente semana.

 


Semana 7ª
MIDE:
1,7 cm
Su cabeza es desproporcionada en relación con el cuerpo, pero la necesita para albergar un cerebro que crece y crece. En su interior, las células nerviosas han iniciado una frenética actividad: cada minuto nacen 100.000 nuevas y “viajan” por caminos trazados para conectarse unas con otras. Cuando llegue el momento del parto, el bebé contará con un billón de células. Gracias a esta actividad cerebral, el embrión comienza, poco a poco, a moverse. Pero tendrás que esperar todavía para conocer el sexo del futuro bebé, porque la vagina y los órganos masculinos aún no
pueden apreciarse, aunque sí hay cierta hinchazón en la zona genital, que en pocas semanas se convertirá en el pene de los varones o el clítoris de las niñas.


Semana 8ª
MIDE:
2,5 cm
El embrión ha llegado a un nivel de desarrollo importante: a estas alturas todos sus órganos están formados, aunque esto no significa que pueda sobrevivir fuera del útero materno: todavía necesita crecer y perfeccionar sus funciones vitales. Eso sí, a partir de ahora ya no será un embrión: se habrán convertido en un feto. Su corazón mantiene un ritmo fuerte y rápido y es un órgano completamente formado, con sus cuatro cavidades. Por ahora, la sangre se forma a partir de células del saco vitelino, pero más adelante esta función la asumirá el hígado, hasta que la médula
ósea fabrique glóbulos rojos. El estómago, el hígado, el bazo, el intestino…, se expanden y evolucionan día a día, aunque su sistema digestivo aún no funciona. Los músculos comienzan a adquirir su forma final y el sistema circulatorio se completa con venas y capilares. En cuanto a su aspecto exterior, ya es posible verle los ojos; el oído externo también comienza a tomar forma, y se aprecia su pequeña nariz y un esbozo de su boca; incluso, las papilas del gusto han iniciado su desarrollo. Su piel es fina y transparente, con dos capas, y empieza a crecer un pelo fino y suave.



Semana 9ª
MIDE:
3,5 cm
Ha pasado la etapa más crítica y ahora sólo le queda ir madurando. El hígado se ha desarrollado mucho, aparecen los riñones y ya ha empezado a hacer pis. Además, a partir de la 9ª semana, la placenta, a la que está unido el niño a través del cordón umbilical, comienza a producir la hormona “estrella” del embarazo: la progesterona. El proceso
de fabricación de la hormona se complementa en la semana 14ª, cuando la placenta sustituye en su función al cuerpo lúteo.




Semana 10ª
MIDE:
5,5 cm
La cabeza se endereza, ya que el cuello se fortalece. La cara tiene un aspecto más humano, porque los ojos, que estaban a los lados, se juntan. Aparecen también los primeros signos de depósito de calcio en los huesos de la cara y puede apreciarse la mandíbula. Los dedos de las manos y los de los pies están definidos, pero todavía unidos por un cartílago.


Semana 11ª
MIDE:
6,5 cm
Es la semana de su identidad, pues ya tiene huellas dactilares. También se han formado las uñas y pesa 28 gramos. Su cabeza es tres veces más grande que su cuerpo y más redondeada. Como los huesos del cráneo se están uniendo, ya es posible medir su diámetro. Se reconocen la mayoría de los órganos internos y con un estetoscopio de
ultrasonidos se puede oír su corazón. La cavidad es demasiado pequeña todavía para contener el intestino que sale en forma de hernia y se enrosca en el cordón umbilical. El corazón late ahora entre 220 y 160 pulsaciones por minuto.



Semana 12ª
MIDE:
8 cm
Ya tiene orejas, mentón, párpados… Los huesos son más duros y los músculos continúan desarrollándose; ahora, la piel tiene vello. Los órganos genitales se han formado y, si es niño, tendrá un diminuto pene. El páncreas ya funciona, segregando insulina y glucagón, e impidiendo así la diabetes. El hígado es enorme: representa el 10 por
ciento del peso total del cuerpo del feto; esto es debido a que es el órgano encargado de fabricar las células sanguíneas. Pero a partir del séptimo mes de gestación abandonará esta función. El feto ha empezado a desarrollar el reflejo de succión tan importante para la lactancia tras el nacimiento. Las costillas y la columna vertebral se osifican. Como todavía tiene mucho espacio en el útero, puede moverse libremente. Lo hará tomando impulso para cambiar de posición.

 

SEGUNDO TRIMESTRE

Semana 13ª
MIDE:
12 cm
Durante esta semana el diámetro de la cabeza del bebé va a crecer unos 4 mm. La boca se abre y se cierra y ensaya movimientos de succión, tragando en cada bocanada un poco de líquido amniótico que expulsará en forma de orina. El esqueleto continúa formándose y ya le funcionan las articulaciones: por ejemplo, puede doblar el brazo a la altura del codo y de la muñeca. También es capaz de separar los dedos de los pies y de cerrar los puños, e incluso puede girar la cabeza, abrir la boca y hacer presión con los labios; pero estos movimientos son mecánicos, porque aún no están controlados por el cerebro. En la piel se va formando un pigmento de color oscuro: la melanina.

Semana 14ª
MIDE:
14 cm
El sentido del tacto comienza a desarrollarse. Esto tiene lugar porque se sitúan en la epidermis unas pequeñas papilas que contienen un corpúsculo de tacto. Su cabeza tiene un diámetro de 3,6 cm y ya no está apoyada, como antes, sobre su cuello sino que se mantiene levantada. El intestino comienza a reintegrarse a la cavidad abdominal, que ya es algo más grande. La glándula tiroides empieza a funcionar, fabricando la hormona tiroidea.

Semana 15ª
MIDE:
16 cm
Los pulmones del bebé no han acabado de formarse. De hecho es el órgano que más tarda en hacerlo. Tampoco funcionan como órgano de respiración, y no lo harán hasta que nazca, ya que a lo largo de todo el embarazo el oxígeno le llega a través de la placenta, que actúa como un enorme tanque de oxígeno, y del cordón umbilical, sin
pasar por los pulmones. Pero sí producen pseudomovimientos respiratorios, que tienen como misión practicar para que cuando nazca los pulmones puedan expandirse. Lo que sí tiene ya es su propia circulación sanguínea:
el corazón bombea el equivalente a 25 litros de sangre al día.

Semana 16ª
MIDE:
18 cm
Las orejas comienzan a estar situadas a los lados de la cabeza y los ojos ya están muy próximos. La retina es sensible a la luz y, si abriera los ojos, podría ver. Todo el cuerpo se recubre de una pelusilla llamada lanugo, que se caerá cuando llegue el momento del nacimiento. Pero lo más significativo es que ya se pueden sentir sus movimientos, como un aleteo de mariposa.


Semana 17ª
MIDE:
19 cm
Mide 19 cm, pesa 200 g y su diámetro craneal es de 4,5 cm. Aunque el feto todavía es muy delgado y a través de su
piel se transparentan los vasos sanguíneos, ésta ya no es tan fina como antes. Ha alcanzado sus constitución definitiva. El cabello crece y las fibras nerviosas se rodean de mielina, sustancia que permitirá la conducción de los impulsos nerviosos. Por otro lado, el intestino continúa su desarrollo: se curva, se extiende y aparece el apéndice. El meconio, una sustancia oscura y espesa que expulsará tras su nacimiento, comienza a llenar el intestino del
bebé. A partir de ahora, si el feto está bien colocado y se deja ver, se puede conocer con una ecografía si es niño o niña.



Semana 18ª
MIDE:
20 cm
Ahora es cuando se forman las uñas; las huellas digitales ya se pueden notar con claridad porque las manos están completamente formadas. El cuerpo se cubre con el lanugo, una especie de vello muy fino con el que a veces nacen, y con la vérnix, una capa blanca, espesa y cerosa de grasa que tiene la finalidad de protegerle de la humedad del líquido amniótico. Los músculos tienen ya mucha fuerza y los movimientos son más vigorosos y coordinados. El corazón se puede escuchar con un simple estetoscopio.


Semana 19ª
MIDE:
21 cm
Mide 21,5 cm, pesa 335 g y la cabeza y el cuello ocupan un tercio de la longitud del cuerpo. Su principal entretenimiento es flotar haciendo piruetas: se suspende del cordón umbilical, pedalea, mueve brazos y piernas, gira. Pero también duerme mucho, de 16 a 20 horas diarias, con fases de sueño ligero y sueño profundo, de forma
que unas veces se despierta sobresaltado y otras no hay quien lo mueva.



Semana 20ª
MIDE:
22 cm
A partir de ahora, y hasta que nazca, el cerebro crecerá…¡hasta 90 g cada mes! Los ojos, todavía cerrados, se mueven de un lado a otro. Si es niña, los órganos genitales cuentan con lo esencial para la reproducción. Los ovarios también contienen todos los óvulos, unos siete millones en esta etapa, y también aparecen los pezones
y las glándulas mamarias. El líquido amniótico se estabiliza en 500 cm3, gracias a una corriente de intercambios entre la madre y el futuro bebé.

Semana 21ª
MIDE:
24 cm
Tiene el cuerpo recubierto de una pelusilla y, aunque todavía muy fino, cada vez tiene más pelo en la cabeza. Su entretenimiento principal consiste en intentar alcanzarse el pulgar para chupárselo. Al mismo tiempo, da traguitos de líquido amniótico, que su sistema digestivo digiere, ensayando para cuando a su estómago lleguen las primeras
bocanadas de la leche de mamá.

Semana 22ª
MIDE:
26 cm
Su piel sigue estando arrugada, ya que todavía no contiene grasa de “relleno”, pero tiene un color menos rojizo, es más gruesa y ya no se ve la red venosa que la surca. Ya tiene pestañas, aunque los ojos están siempre cerrados; el iris adquiere su color definitivo marcado por la genética, pero hasta semanas después de nacer no se apreciará con claridad el color.

Semana 23ª
MIDE:
28 cm
Ya se diferencian perfectamente los órganos sexuales, aunque los testículos todavía no han descendido al escroto. El bebé tiene ya un “proyecto” de dientes: los brotes dentales segregan el marfil que necesitarán luego sus futuras piezas de leche. Las células nerviosas están ya definitivamente formadas, y sólo queda que se complete la conexión entre ellas, indispensable para conducir los influjos nerviosos, es decir, los mensajes mandados por el cerebro al resto del cuerpo.

Semana 24ª
MIDE:
30 cm
El feto sigue moviéndose mucho: de 20 a 60 movimientos cada media hora, lógicamente con variaciones a lo largo del día, ya que tiene fases de vigilia y de sueño. Con sus 650 g de peso y sus 30 cm de talla, acumula algo de grasa debajo de la piel y ésta se hace más gruesa. Tiene uñas en los dedos de las manos y de los pies. Se mueve mucho: gira, estira un brazo, pedalea, da patadas… Y si te acaricias la tripa, notarás que te responde con un movimiento. También reacciona ante los sonidos. Vive en un entorno muy bullicioso: el latido de tu corazón, el que hace la sangre que circula por las arterias y la placenta, tu respiración, los ruidos del sistema digestivo. Los ruidos de
fuera, también llegan a sus oídos de forma muy nítida: la música suave le relaja y con tu voz se llega incluso a dormir.

Semana 25ª
MIDE:
32 cm
Lo más destacable es que las neuronas continúan su diferenciación, y sus conexiones forman un frondoso entramado. Cuantas más conexiones establezca, mejor funcionará su cerebro. Su cara se afina: se ven
las cejas, el perfil de la nariz y las orejas. La parte más delicada de su desarrollo ya se ha completado y ahora terminan su desarrollo los pulmones, las fibras nerviosas y su sistema digestivo. A partir de este momento, el feto se dedicará a crecer y a engordar mucho más deprisa.


Semana 26ª
MIDE:
33 cm
Mide 33 cm y pesa unos 850 g, casi un tercio de su peso total al nacer. En su cabecita ha empezado a parecer una incipiente cabellera que perderá a las pocas semanas de nacer. Traga mucho líquido amniótico, que expulsa en parte a través de la piel, y por otro lado a través de la orina, tras ser filtrada ésta por los riñones.

Semana 27ª
MIDE:
34 cm
Este período es fundamental para el desarrollo pulmonar. Los movimientos respiratorios son cada vez menos desordenados. Sus bronquios se han ido dividiendo hasta formar finalmente el árbol bronquial, completamente ocupado por el líquido amniótico. El cerebro, por su parte, inicia su última etapa de maduración; alrededor de las fibras nerviosas se forma una especie de “funda” de protección, la mielina. Su función es básica: aumenta la velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos

Semana 28ª
MIDE:
35 cm
Este larguirucho está dejando de serlo: mide 35 cm, pesa 1,150 kg, y la forma de su cuerpo se va redondeando. Si es niño, los testículos comienzan a bajar hasta la ingle. Aunque vive en su particular burbuja, percibe los ruidos, la música, las voces…y tus emociones. Tú notarás, sobre todo, su hipo.


Semana 29ª
MIDE:
36 cm
Su estómago, su intestino y sus riñones funcionan ya a la perfección: traga el líquido amniótico, aprovecha las sustancias que necesita, los componentes que no puede absorber los transfiere al intestino y su sistema urinario expulsa el agua que le sobra. Parece ser que el sabor del líquido varía según lo que hayas comido, por lo que ahora puede disfrutar de uno de sus sentidos favoritos: el gusto.

Semana 30ª
MIDE:
37 cm
Sus ojos están ya completamente abiertos y preparados para ver, pero como la retina no recibe luz, de momento, permanece inactiva. Las pestañas son ya muy largas. Si es chico, los testículos descienden a la bolsa del escroto; si es niña, los ovocitos se transforman en folículos primordiales.


Semana 31ª
MIDE:
39 cm
Con 39 cm de largo y 1,700 g de peso, tu pequeño no tiene casi espacio para moverse. Pero antes de quedarse inmóvil tiene que hacer un última y necesaria pirueta: el pino. Sí, debe terminar de prepararse, porque ahora tiene que eligir la posición definitiva que tendrá en el parto: la mayoría de los bebés, por suerte, prefieren situar su cabeza hacia abajo y sus nalgas hacia arriba.


Semana 32ª
MIDE:
40,5 cm
A través de la placenta, le llega tanto calcio que sus niveles en sangre superan los que hay en la de la madre. ¿A qué se debe esto? El futuro bebé necesita esa cantidad elevada para fortalecer y prolongar sus huesos, que no dejan de estar en plena formación.


Semana 33ª
MIDE:
42 cm
Su principal afición es tragar mucho líquido amniótico y, por consiguiente, orinar mucho. El riñón, completamente formado, no deja de trabajar. En su intestino se va acumulando poco a poco el meconio (formado por desechos celulares del líquido amniótico, moco y bilis), que eliminará en su primera caca.


Semana 34ª
MIDE:
43 cm
La placenta ha adquirido grandes dimensiones a causa de todo lo que el feto absorbe. Poco a poco, la vérnix caseosa sustituye al lanugo o vello. Su carita es redondeada y lisa, y sus contornos, suaves. Y es que ya pesa 2,200 kg. Pueden aparecerle manchas rojas en algún lugar del cuerpo –los popularmente llamados antojos o angiomas-, que se suelenborrar poco después de nacer.

Semana 35ª
MIDE:
45 cm
Ya ha alcanzado los 45 cm de longitud y pesa alrededor de 2,400 kg. Con lo grande que es, sus “pises” también lo son: orina de 25 a 30 ml por hora. Tu hijo ha crecido tanto y está tan gordo que casi no puede moverse, por lo que te
parecerá que se mueve menos. En realidad, tiene tantas ganas de salir como tú de quelo haga, pero como el mecanismo se pone en marcha solo, ¡únicamente podéis esperar a que llegue el momento!

Semana 36ª
MIDE:
46,5 cm
Su piel está lisa y estirada y ha acumulado debajo la suficiente grasa para protegerle. La capa de vérnix se ha desprendido y flota en el líquido amniótico. El cráneo no está del todo osificado. Ha adquirido la postura con la que, probablemente, nacerá.

Semana 37ª
MIDE:
48 cm
Tu hijo ha crecido tanto (mide 48 cm) y está tan gordo (pesa 2,900 kg), que ya casi no puede moverse; sólo abre y cierra la boca y los ojos. Su postura es un tanto incómoda: con la cabeza hacia abajo, los brazos cruzados sobre el pecho y las piernas las mantiene dobladas sobre sí mismas.



Semana 38ª
MIDE:
49 cm
Ha desprendido el lanugo y la capa gruesa que envolvía su piel ahora flota en forma de grandes copos en el líquido amniótico. Según las estadísticas, en más del 30 por ciento de los casos habrá nacido ya.

 

 

Semana 39ª
MIDE:
50 cm
El futuro bebé dedica estas últimas semanas a fortalecerse y ganar peso. Mide 50 cm y pesa 3,300 kg. Su cuerpo va a experimentar un cambio radical en el momento del parto, incluso algunos órganos abandonan la función que cumplían, como el hígado. Además, la placenta está llegando a su límite en cuanto a reservas de nutrientes.


Semana 40ª
MIDE:
51 cm
Las contracciones desencadenan el nacimiento y ayudan al bebé a descender por el canal del parto. El llanto del bebé no es una señal de angustia, es una necesidad fisiológica, y tiene una razón de ser: la caja torácica, comprimida durante el parto, queda descomprimida y liberada al salir al exterior. El foramen oval existente en el corazón del feto se cierra y llega el momento de que los alvéolos pulmonares se desplieguen, y el
líquido amniótico que los llenaba se reabsorba. El bebé ¡respira por sí mismo!

 


 

 

 


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