Cerclaje: todo lo que debes saber sobre este método

El cerclaje consiste en ser un procedimiento para evitar el parto prematuro, pero solo se recomienda en algunos casos específicos.

Desde el momento en que sucede la concepción, el útero de la mujer  y su cuello (el cérvix, conducto que lo enlaza con la vagina) comienza a adaptarse a la nueva vida que va a habitarlo durante nueve meses.

Este método se empezó a utilizar en los años 60, y desde entonces sigue siendo un método viable (aún más por los avances tecnológicos),  desde que se practica esta intervención ha ayudado exitosamente a mujeres de todo el mundo para evitar que tengan partos prematuros o abortos.

En todo el periodo de la gestación el cérvix se mantiene cerrado con el fin de que el bebé no nazca antes del tiempo adecuado, y protegerlo de diversos agentes infecciosos. En el interior del orificio del cérvix se va desarrollando el “tapón mucoso”, que se genera por las glándulas del mismo cuello y se encarga de cerrar el cuello del útero para evitar su conexión con la vagina.

¿Cuándo se necesita de un cerclaje? 

que es cerclaje

Hay diversos factores que determinan cuando la mujer embarazada necesita de este procedimiento, aquí te decimos cuáles son:

  • Cuando sufre de inflamación intrauterina o se infecte.
  • Si padece de hemorragias.
  • Cuando se altera su colágeno
  • Problemas como el debilitamiento congénito del cérvix
  • Si tiene sobredistensión uterina.
  • Si tuvo alguna intervención quirúrgica en el pasado su útero tendrá una serie de cambios que provocan que se le deba realizar esta prueba, como las dilataciones mecánicas, conizaciones previas o un trauma obstétrico.

Es común que la mujer que está embarazada no sea consciente de que padezca de insuficiencia cervical hasta que aparece la alerta de que tiene el riesgo de sufrir un aborto, en ese instante comienza a sentir que tiene una protuberancia en la vagina o presión en el abdomen.

Debido a esto es indispensable que tenga un seguimiento constante con radiografías y exploraciones para poder detectar este problema lo más pronto posible, y así realizar el cerclaje y prevenir que el feto no se exponga antes de que se desarrolle adecuadamente.

¿Cómo es el procedimiento?

Para determinar si la mujer requiere de esta intervención se le hacen diferentes pruebas donde puede verse si tiene problemas en la apertura del cérvix.

Se puede hacer cuando se introducen “los tallos de Hegar” en el cérvix, cuando pasan fácilmente es una señal de que necesita este procedimiento. También se pueden realizar pruebas como la ecografía transvaginal y la resonancia magnética nuclear.

El cerclaje cervical tiene tres maneras de hacerse

  • Shirodkar

Se trata de un método en que las suturas no se exponen y pueden pasar por el cuello del útero, así evita que pueda contraer una infección. Esta técnica es conocida por ser más complicada que otras, ya que no se sutura alrededor del cuello uterino sino a través de él, lo cual reduce los riesgos de infección.

Esta sutura es permanente y no puede retirarse, por lo tanto el parto solo debe hacerse por medio de cesárea.

  • Mcdonald

 Surge un poco antes del método Shirodkar, y es el más común a realizarse. En su procedimiento se sutura en forma de cuerda o cadena para cerrar el cuello uterino. Se coloca normalmente entre las 12 y 16 semanas de la gestación, para ser removida en la semana 37.

  • Abdominal 

El uso de este método es el menos frecuente, su sutura es permanente y se realiza en el interior del abdomen. Se utiliza en caso de que el cuello uterino sea muy reducido para intentar hacer otro tipo de cerclaje. Además, tiene el riesgo de que la mujer tenga hemorragias, y el parto debe ser únicamente por cesárea.

Sus indicaciones 

Tomando en cuenta el historial clínico que tenga la mujer embrazada, se le realizará el cerclaje que sea más adecuado para ella, aquí te los mencionamos:

  • Primario o profiláctico: Se aplica a aquellas mujeres que han sufrido previamente de partos prematuros o abortos, en un periodo  entre las semanas 13 y 16 de la gestación, con probabilidades de éxito de 80 a 90%.
  • Secundario o terapéutico: Se realiza a las mujeres que tengan antecedentes de operaciones o intervenciones clínicas, ya que esto aumenta las probabilidades de sufrir de incompetencia cervical.  Esto se hace en la semana 20 del embarazo si se determina que el cérvix tiene un tamaño inferior a 25 milímetros. 
  • Terciario o de emergencia: Se utiliza para las mujeres que poseen las membranas amnióticas del feto expuestas o visibles a través del orificio del cérvix; su probabilidad de éxito es de 40 a 60%. 

Algunos riesgos  

Generalmente es una operación segura pero como toda intervención quirúrgica, puede tener sus complicaciones, estas son:

  • Entrar a trabajo de parto prematuro.
  • Que se desplace el cuello uterino.
  • Sangramientos durante la cirugía.
  • Problemas con la anestesia general.
  • Distocia cervical (esto no permite la dilatación que se necesita para la cesárea).
  • Dificultades por la ruptura temprana de las membranas.
  • Contraer infecciones en el cuello uterino.
  • Infecciones en el saco amniótico.
  • Daños en la vejiga.
  • Un aborto involuntario.
  • Que se desgarre el útero.
  • Daños en los intestinos.

Cuidados para después de la operación

Es un procedimiento que se realiza a la mujer bajo anestesia general, y no dura mucho tiempo; cuando esta operación finaliza, la paciente debe ser observada por algunas horas para prevenir un aborto o parto prematuro.

Después de esto se le da de alta y debe guardar reposo por al menos dos semanas, abstenerse de realizar esfuerzos físicos y de tener relaciones sexuales. Además, tener un seguimiento y recurrir a su médico regularmente para revisar la sutura y el cuello uterino. La sutura se remueve finalmente en el último mes del embarazo.

El porcentaje de las mujeres que tuvieron un parto exitoso después de realizarse el procedimiento está entre 70 y 90%.