El Higroma Quístico. ¡Todo lo que debe saber!

El embarazo debe estar acompañado de una supervisión médica completa desde el primer trimestre de gestación hasta el último, pues  con una ecografía profunda usted podrá determinar cualquier anormalidad en el feto para que a tiempo se diagnostique cualquier tratamiento conveniente según el caso.

El Higroma Quístico es una de esas complicaciones poco frecuentes en el embarazo, pero de las más peligrosas cuando se diagnostican. Estas son protuberancias anormales que aparecen en la cabeza o el cuello del bebé y se desarrollan en la estancia del mismo en el útero.

Higroma Quístico

Este problema también puede intensificarse luego del parto, los sacos llenos de líquido a causa de ligeros bloqueos en el sistema linfático se agrandan y dan paso a este problema. Se presentan en el pequeño quistes que casi siempre aumentan de tamaño con el pasar de los días.

Según la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory en Estado Unidos esta condición aparece en el 1% de los fetos y se manifiesta a partir de la semana 16 de gestación, por lo que se ha determinado en estudios avanzados que gran porcentaje de los fetos presentan alteraciones cromosómicas.

Pero, si la semana 20 de gestación llega y esta condición desaparece quiere decir que la carga cromosómica no tiene ningún problema, pero no exenta al niño (a)  de presentar graves problemas de salud al nacer.

¿Cómo se diagnostica?

primera-ecografia

Al reconocer el médico obstetra la anormalidad mediante ecosonogramas se realizará el debido tratamiento a la madre, pero a través de un estudio médico avanzado llamado Amniocentesis (Donde se extrae una prueba prenatal con muestra de liquido amniótico que rodea al feto para su análisis) también se puede recetar un tratamiento más minucioso.

En caso de detectarla luego del parto se realizaran otros exámenes como ecografías, radiografías al tórax y tomografías computarizadas para que el diagnostico sea más completo.

¿Existe un tratamiento?

Durante la estancia del bebé en el útero el Higroma Quístico no se trata, pero es posible manejar con atención intensa al pequeño y cabe la probabilidad de que los planes para el parto sean en un centro clínico especializado o por lo menos con una tecnología adecuada ante cualquier emergencia que se pueda presentar en el momento.

Cuando este tipo de condición se detecta luego del embarazo es más fácil tratarlo, usualmente los médicos proceden a realizar una intervención quirúrgica con el fin de extirpar el o los tumores. Ante esto la remoción completa del quiste es necesaria para evitar reapariciones futuras.

Usualmente este tipo de tumores suelen ser benignos, por eso en los Higromas de gran tamaño el cuidado con el tejido sano es delicado, por eso los médicos expertos acuden a otros métodos que también son factibles.

Los esteroides, la quimioterapia, radioterapia y la escleroterapia (Material irritante inyectado en el quiste para la reducción de su tamaño) son algunas técnicas de ultimo uso a las que acuden los doctores en los casos de extremo cuidado y con quistes grandes. Luego de tener éxito en la reducción del tumor es más fácil extirparlo vía cirugía.

Existe el riesgo de que el Higroma reaparezca en otras áreas cercanas de donde fue removido y entre sus complicaciones más frecuentes se encuentran las hemorragias, infecciones en las zonas afectadas y lesiones permanentes en los músculos o tejidos donde apareció inicialmente  el quiste.

Comúnmente esta malformación tiene lugar en la zona yugular o lateral del cuello, porque se aprecia una masa que sobresale de las paredes laterales  y esta comparte anomalías en otros tipos como teratoma quístico, quiste branquial, bocio, edema de la nuca y el quiste presenta cavidades y tabiques.

Según los expertos el 86% de los casos estudiados con estas anomalías son de sexo masculino y esta condición retrasa su desarrollo intrauterino y trae como consecuencia la disminución o ausencia del movimiento fetal.

En la novena semana de gestación comienzan a desarrollarse el sistema linfático en el feto y es justo allí donde pueden aparecer este tipo de anomalías.

Lugares frecuentes en el cuerpo del bebé

El cuello es un lugar común donde se aprecia este tipo de anormalidades ubicándose en un 60% de los casos las áreas cervicales posteriores, 10% submandibular, un 20% en la axila, un 10% en el mediastino (parte del tórax que está entre el esternón, la columna y los pulmones), 12% en el peritoneo y un 2% en la ingle y la región escrotal.

Los especialistas en medicina sugieren que antes de diagnosticar esta condición es importante descartar otras patologías como el síndrome de Down, Turner, Cowchok y Cumming.