Hiperpaternidad, ¿Qué consecuencias tiene en la vida de sus hijos?

¿Le aterra dejar a su hijo más de cinco minutos solo?, ¿No confía en delegar tareas o funciones a su niño (a)? si su respuesta fue positiva en ambas preguntas le recomendamos que lea el siguiente artículo.

La sobreprotección que algunas madres y padres tienen sobre sus hijos puede ser considerablemente negativa en su vida como futuro adulto, pues se limita la independencia de la persona y el desarrollo de su autonomía.

Según la autora del libro “Hiperpaternidad. Del modelo mueble al modelo altar” Eva Miller, editado por Plataforma Actual. Esta condición nace sobre la necesidad de tener un nuevo modelo de crianza en la sociedad actual, viendo a los hijos como “seres intocables”  y está generando que los niños (as) crezcan con más miedos e inseguridades.

Se dice que este tipo de crianza llego de Norteamérica a Europa occidental, pues los representantes tienen control absoluto sobre sus hijos y resuelven todos sus problemas e inquietudes, impidiéndole crecer emocionalmente en su autonomía sobre las cosas.

La presión que ejercen sobre los infantes llega a criterios extremos incluso en el ámbito escolar, donde los jóvenes están sometidos a agendas infinitas de actividades extracurriculares y la niñez se pasa sin llenar espacios emocionales importantes, lo que suele convertirlos en seres “fríos e indolentes” de adultos, pues la carencia de cercanía y aceptación de “lo que son y no pueden ser” deja huellas imborrables.

Estimulación precoz en el niño, justificación ante las críticas constructivas o destructivas de cualquier persona hacia el infante son algunos de los aspectos a tomar en cuenta para determinar hiperpaternidad o hipermaternidad. Miller resalta que con esta condición “se está creando a la generación de adultos más frágil de la humanidad”.

Padres con hiperactividad, la nueva tendencia

Hiperpaternidad

¡Si, la hiperactividad también puede ser una condición sufrida por los padres! Sus actuaciones en el transcurso de la vida del niño (a) dejan a la vista muchos aspectos importantes de identificar:

  • La sobreprotección es parte del melodrama que muchos padecen, pues tratan de que sus hijos no sufran ni el más mínimo dolor físico ni mental.
  • Obsesionados por la balanceada alimentación de sus hijos, hasta el último gramo de comida lo supervisan para la “alimentación nutritiva” del niño (a), lo que suele ser obsesivo la mayoría de las veces.
  • Llevan y traen al niño a todas partes, no se apartan ni un segundo de su lado, son los que más sufren cuando el niño crece y necesita su espacio.
  • Aquellos que evitan a toda costa que el niño sufra las consecuencias de sus actos.

Aquí los padres están absolutamente dispuestos a darles todo para complacer las demandas de la sociedad. En la actualidad, esto hace que a los niños se les “venere” pasando a las generaciones que sirven como un modelo de altar.

Todo gira alrededor de sus hijos

hiperpaternidad abc

¡El eje central en la vida de estos padres son sus hijos!, no hay otra distracción ni motivación de vida, lo dan todo por ellos sin medir las consecuencias de su sobreprotección.

Usualmente la Hiperpaternidad fluye con la mejor de las intenciones, pero esta atropella de frente y con consecuencias catastróficas en el desarrollo infantil como la auto motivación para el esfuerzo y el tiempo para realizar actividades que le gusten.

Las familias que viven con un alto índice de estrés, especialmente las madres, son las que sufren este tipo de trastorno, que necesitan en su cotidianidad una “leve desatención” que a largo plazo según los expertos en psicología familiar, suele ser sana.

Tienen muchas expectativas sobre las competencias que debe tener el pequeño, o en el caso opuesto no hay exigencias algunas sobre lo que se debe hacer. La atención desorbitada de los hijos finalmente es contraproducente.

Las mujeres son quienes tienden a recibir el mayor impacto negativo y carga de estrés en estas situaciones, pues acompañan en su mayoría a sus hijos en las actividades escolares y extra académicas.

El hijo perfecto vs La Polilla

Sí, quienes sufren de Hiperpaternidad o mal llamados “padres helicóptero” tienen entre sus características el peligro de crianza que señalan la sobreprotección y la meta soñada de que el hijo no cometa errores y preparan cada día a niños indefensos ante las dificultades del mundo.

Hay una gran diferencia entre padres que anhelan lo mejor para sus hijos (as) y la Hiperpaternidad, según la escritora Eva Miller “El padre con esta condición impide que su hijo se frustre, mientras que el padre normal hace que sus hijos enfrenten la vida con entereza y coraje”.

Los hijos sobreprotegidos, tienden a crecer bajo el “parasitismo” de adultos, además de ser personas que no enfrentan sus temores ante la vida. Las probabilidades de éxito en el futuro de estas personas son usualmente bajo, pues están acostumbrados a que sus madres y padres “les lleven todo al nido”.

Al contrario, pero también con efectos devastadores son los niños (as) criados bajo estándares de perfeccionismo absoluto, quienes a futuro no aceptan criticas ajenas y sufren de egolatría, pues sus padres los hacen “súper especiales” e intocables.

Por lo que, ninguno de los extremos es recomendable, ni sobreprotección derivando la incapacidad del futuro adulto, ni mucho menos el endiosamiento y ego en el niño. Acuda a su terapista familiar si sospecha que sufre de esta condición que podría condenar el futuro de su hijo en la infelicidad, bajo la responsabilidad absoluta del enemigo silencioso “Hiperpaternidad”.