Nuestra primera ecografía durante el embarazo

Luego de que descubres que estás embarazada, empiezas a contar los días para que nazca tu hijo. Compras todo lo necesario para aguardar su llegada, comienzas a imaginarte cómo será y, desde luego, ansias más que nunca verlo cuanto antes. Para aliviar las ansias de las madres existen las ecografías, en el presente artículo descubrirás todo lo referente a esta para que te informes de manera apropiada.

Por medio de la ecografía entramos en contacto con nuestro futuro bebé, aunque es una fase temprana para observar sus primeras características, es el momento más cercano e íntimo que establece una madre con la vida que se gesta en su interior. Pero además de permitir este vínculo, la primera ecografía también nos permite detallar el correcto progreso de nuestro bebé. Algunos de los aportes médicos que podemos conocer por medio de esta son:

  • Tamaño del bebé: Cuando analizamos mediante la ecografía nuestro útero podemos determinar el tamaño exacto de nuestro bebé. Aunque este varía de acuerdo a la semana en que te encuentres, el doctor puede averiguar si se encuentra en el proceso de desarrollo acorde a su tiempo.
  • Latidos del corazón: Uno de los momentos mágicos es escuchar los latidos del corazón de nuestro futuro hijo. Esto es posible gracias a los avances de la actualidad y solo mediante esto es que podemos asimilar por completo el proceso por el cual estamos atravesando. A través de este, el doctor determina si se encuentra enteramente sano.
  • Embarazo múltiple: De igual manera, el médico puede observar durante la ecografía si se trata de 1, 2 o más fetos que se están desarrollando. Los porcentajes de posibilidad de presentar un embarazo múltiple varían de país en país, por lo que no deberías sorprenderte si te enteras que esperas gemelos cuando acudas a consulta.
  • Embarazo ectópico: Las posibilidades de que una mare sufra un embarazo ectópico son muy altas pero, de la misma manera, mediante la primera ecografía se detecta y se corrige este desorden. Como seguro ya sabrás, sucede cuando el feto no se desarrolla en el útero sino en las trompas de Falopio. Aproximadamente 1 de cada 100 embarazos es detectado con este desorden, así que no te des dolores de cabeza pues es 100 por ciento tratable.

¡Muy bien! Estos son los factores médicos e íntimos por los cuales se realiza la primera consulta en una embarazada. Pero de seguro te estarás preguntando cuándo realizar este mágico momento, pues no te preocupes más, en un momento descubrirás todo lo referente a ello.

Principales tipos de ecografías

Siempre es ideal que vayas bien informada a tu primera consulta ecográfica, debido a ello, por último, te mostramos cuáles son los principales tipos de ecografías que suelen practicarse en la primera sesión:

1. Ecografía abdominal

Es la más común y de seguro la que te practicarán. Se procede a colocar una sonda en el estómago de madre para obtener imágenes ecográficas de nuestro bebé.

2. Ecografía vaginal

¿Cuándo se hace la primera ecografía?

Sí estás lo suficientemente ansiosa, ya les has preguntado a todas tus amigas cuándo se hicieron su primera ecografía. Seguramente, cada una te ha respondido semanas diferentes y, cuando consultaste a varios médicos, estos también te recomendaron tiempos impares entre sí.  ¡No te preocupes! Ya descubrirás todo lo referente a los tiempos ecográficos.

Estrictamente es necesario que toda mujer embarazada se realice, al menos, 3 ecografías durante la gestación. De esta manera el médico podrá controlar la evolución de nuestro bebé hasta que este ya esté preparado para nacer. Si dividimos esto en semanas significa que se hace a las 12 (primera ecografía) 24 (segunda ecografía) y 36 semanas (tercera ecografía). Naturalmente, estos datos pueden variar de acuerdo a la evolución que esté presentando tu bebé.

De igual manera, estos datos son los médicamente recomendados. Puedes hacerte tantas como quieras y permita tu bolsillo. Sin embargo, las variaciones semanales no son tan significativas y, es por esta razón, que se hacen cada 12 semanas.

Debido a esto, y si las ansias no te dejan dormir, puedes realizarla durante las primeras 4 semanas de gestación. Aunque no observarás mucho, el médico podrá determinar que realmente te encuentras embarazada y así confirmar lo que tanto ansías.

De igual manera, hay madres que se las hacen justo al cumplir las 6 semanas; es igualmente válido para confirmar aquello que ya sabemos. Sin embargo, te advertimos que no se pueden detectar recurso medicamente  relevantes durante estas sesiones. La posibilidad de vislumbrar en la pantalla lo que será nuestro hijo, escuchar los latidos de su corazón y determinar complicaciones solo son posibles a partir de las 6 semanas; situando un margen de inequívoco a las 12 semanas.

Es por esta razón, que tanto los médicos  como nosotros te recomendamos que la hagas a las 12 semanas. Pero siempre tienes la libertad de hacerla a partir de las 4 semanas si no aguantas las ganas de ello. De igual manera, para confirmar o descartar complicaciones, tendrás que hacértela nuevamente cuando cumplas los 3 meses de embarazo.

¿Cómo prepararte para la primera ecografía?

Si ya has apartado tu cita para consultar a tu doctor y realizarte tu primera ecografía, seguramente estás muy ansiosa por no saber qué esperar de ella. ¡Relájate! Una ecografía es un procedimiento de rutina que atraviesa toda mujer en gestación. No olvides que, al menos, te quedan 2 más en el futuro. A continuación te decimos cómo debes prepárate para afrontarla.

  1. Cuando vayas a consulta no te pongas cremas corporales en tu piel. Estas pueden interferir y hasta impedir que se aprecie con claridad la imagen en la pantalla. Así que, para sacarle mayor beneficio a la ecografía, mejor deja para otro día tus lociones de la piel.
  2. Bebe mucha agua antes de asistir a la ecografía. Es una recomendación que hacen todos los médicos y no debes pasarla por alto. Evita las bebidas gaseosa y mejor elije agua natural.
  3. Es un mito que asistir en ayunas ayuda a apreciar mejor a nuestro feto. Eso sí, para sentirte mejor, lo ideal es que ayunes ligeramente.
  4. Lo más importante es dejar los nervios a un lado. Estarás en contacto por primera vez con tu hijo y esto no es un motivo para sentir nervios sino felicidad. ¡Así que sácale todo el provecho que puedas a esta experiencia!