La episiotomía, sus razones y riesgos

La episiotomía es el corte que se realiza en el área del perineo femenino, es decir, desde la abertura vaginal hasta el ano, con la finalidad de extender el orificio de la vagina y favorecer de este modo la salida del bebé durante el parto.

Al llegar el momento de dar a luz, el obstetra hace que la cabeza y la barbilla del niño se deslicen a través de la vagina, pudiendo verse. Cuando la cabeza emerge, el médico hace rodar al bebé hasta que queda de lado y procura que salgan los hombros y el resto del cuerpo.

Existen casos en los que la abertura vaginal no se dilata óptimamente para expulsar al feto. En estas situaciones el especialista de la salud puede aplicar una episiotomía con el propósito de ensanchar el orificio y lograr que salga el feto.

Esta técnica por lo general se lleva cabo cuando la cabeza del bebé ha ampliado la salida vaginal unos cuantos centímetros en el transcurso una contracción.

¿Cómo se realiza?

Si no se ha aplicado anestesia o esta ha perdido efecto, el especialista administra una dosis adecuada. Posteriormente, se procede a hacer la incisión con bisturí o tijeras, cortando entre 1 y 3 cm de tejido desde la vulva hacia el recto.

Después de que nace el bebé, se le solicita a la madre que continúe pujando en las posteriores contracciones con la finalidad de que salga la placenta. Acto seguido, se sutura y si previamente no se ha aplicado anestesia regional a la madre, como la epidural por ejemplo, existe la posibilidad de colocarle una anestesia local en la zona y proceder a reparar.

¿Qué hacer después?

Luego de esta cirugía hay probabilidad de experimentar dolor en el sitio del corte y para calmarlo sirve colocar una bolsa de hielo.

Los baños de asiento pueden aplacar el dolor y favorecer la cicatrización. Además, puede ser de utilidad la colocación de fármacos con anestesia local.

Se puede ingerir analgésicos para el dolor, de acuerdo con las recomendaciones del médico.

La zona debe mantenerse limpia y libre de humedad y si se siente dolor al defecar, el médico puede recomendar algún tratamiento laxante.

Se desaconseja el uso de lavados vaginales, los tampones y las relaciones sexuales en el lapso temporal que el profesional de la salud indique. Asimismo, deben evitarse las actividades físicas intensas y el levantamiento de objetos de gran peso.

Tipos

  • De línea media o mediana: es un corte vertical que va desde la parte inferior del orificio vaginal hacia el ano. Suele sanar óptimamente, sin embargo tiene mayores probabilidades de que se desgarre y se amplíe hasta la zona del recto, produciendo lo que se conoce como una laceración de tercer o cuarto grado.
  • Mediolateral: es un corte que se aplica en un ángulo de 45 grados desde la parte baja de la abertura de la vagina en dirección a cualquiera de los lados. Este tipo de incisiones no suele sufrir desgarros ni extenderse, no obstante implica mayor sangrado y la posibilidad de que no sane del modo adecuado.

Razones para emplear esta técnica

No todas las mujeres requieren esta cirugía, y existen algunos modos naturales de coadyuvar a dilatar la zona para disminuir la necesidad de acudir a esta técnica. Sin embargo, hay casos en los que solo queda irremediablemente aplicar este procedimiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no está de acuerdo con la episiotomía rutinaria y únicamente la sugiere en partos que tengan complicaciones como: sufrimiento fetal, necesidad de uso de fórceps, presentación pélvica (primero emergen las nalgas o los pies), sufrimiento fetal y desgarros de tercer y cuarto grado mal curados.

Riesgos

  • Hemorragia
  • Desgarro desde el lugar del corte hasta los tejidos del ano y del esfínter
  • Dolor en el perineo durante el posparto o puerperio
  • Dificultad para defecar
  • Propagación de bacterias que causen una fuerte infección
  • Congestión de sangre en los tejidos de la zona
  • Dolor al mantener relaciones sexuales

Signos de alarma

  • Sangrado en el sitio de la cirugía
  • Flujo vaginal con mal olor
  • Fiebre
  • Dolor agudo en la zona