La placenta: pieza vital durante el embarazo

Es el órgano por medio del cual el bebé consigue los nutrientes y el oxígeno que requiere para su vida y crecimiento en el útero. Además hace posible que se eliminen los desechos de la criatura. Se encuentra unida a la pared uterina y de ella surge el cordón umbilical.

Se forma con las mismas células del espermatozoide y del óvulo de los que proviene el feto. Aparece a partir de la semana 2 y alcanza su total desarrollo durante el tercer o cuarto mes.

Tiene apariencia redonda y aplastada como una galleta y su membrana pierde grosor mientras avanza el proceso de gestación.

¿Cómo se expulsa?

Si se tiene un parto vaginal, se expulsará también por esta vía. El profesional de la salud puede masajear la parte baja del abdomen con la finalidad de que el útero se contraiga y la pueda expeler. También se dan casos en los que se le pide a la madre que puje nuevamente para que logre sacarla.

Cuando se da a luz por medio de una cesárea, el médico la extrae en el procedimiento quirúrgico.

Problemas

Con frecuencia este órgano fetal se conecta al área trasera, delantera, superior o lateral del útero, pero en casos extraordinarios pueden ocurrir varias anomalías, como por ejemplo que se ubique en la región inferior, se adhiera o se desprenda, generando a menudo sangrado vaginal y acarreando una serie de riesgos para la madre y su bebé.

A continuación te presentamos las afecciones más comunes:

  • Placenta previa: sucede cuando este órgano se acopla en la región inferior del útero, cubriendo la totalidad o una parte del cuello uterino, lugar por donde debe salir el bebé. Este padecimiento es más común a principios del embarazo y se puede solventar a medida que el útero va creciendo. Las madres con este trastorno pueden experimentar un peligroso sangrado vaginal en el transcurso del embarazo o el parto. Los médicos recomiendan aplicación de cesárea si el problema permanece hasta finales del tercer trimestre.
  • Desprendimiento placentario: se da cuando antes del nacimiento este órgano fetal se aparta parcial o completamente de las paredes del útero, haciendo que el bebé no obtenga el oxígeno ni los nutrientes necesarios. Además, ocasiona mucho sangrado en la madre. Esta situación puede tornarse tan riesgosa que llega a ameritar un parto prematuro.
  • Placenta adherida: ocurre cuando los vasos sanguíneos y otros componentes de este órgano fetal crecen en las paredes uterinas con mayor profundidad de lo normal, sujetándose total o parcialmente con firmeza, lo cual puede generar una mucha pérdida de sangre después del nacimiento del bebé. Existen situaciones delicadas en las que este órgano de conexión entre la madre y su hijo penetra los músculos uterinos o crece en las paredes del útero. Cuando se da este trastorno los médicos aconsejan una cesárea acompañada de una posterior extracción del útero (histerectomía).
  • Placenta retenida: pasa cuando transcurridos 30 minutos posteriores al parto, el organismo no logra expulsarla. Esto puede deberse a que esta queda aprisionada detrás del cuello uterino cerrado de forma parcial, o porque aún se encuentra acoplada a la pared del útero, sea levemente o de modo fijo. El no tratar esta situación, puede originarse la una severa infección o una hemorragia que ponga en peligro la vida de la madre.

Placenta

Factores de riesgo

  • Presión arterial alta.
  • Madre de más de 40 años de edad
  • Ruptura prematura del saco amniótico, el cual protege a la criatura.
  • Embarazo de mellizos u otro embarazo múltiple
  • Enfermedades que afecten la coagulación de la sangre
  • Haber tenido una cirugía previa en el útero, como por ejemplo una cesárea o una intervención quirúrgica para extraer fibromas
  • Trastornos de placenta anteriores
  • Consumo de cigarrillos, alcohol o drogas ilícitas
  • Sufrir un golpe en el abdomen

Señales de alerta

Es recomendable acudir al médico si se presentan los siguientes signos y síntomas:

  • Pérdida de sangre a través de la vagina
  • Dolor en el área pélvica y abdominal
  • Dolor en la espalda
  • Contracciones a nivel del útero

Consejos

  • Acudir al médico de forma periódica en el transcurso del embarazo
  • Procurar en conjunto con el especialista controlar cualquier afección que pudiera presentarse como por ejemplo la tensión arterial alta.
  • No consumir alcohol, cigarrillo ni drogas ilícitas.