Lo que debes saber sobre la amniocentesis

Se denomina amniocentesis al procedimiento mediante el cual se obtiene del útero líquido amniótico con la finalidad realizar estudios o tratamientos. Dicho líquido envuelve y protege al bebé en el embarazo y está constituido por células fetales y proteínas.

Motivos por los que puede realizarse

  • Estudios genéticos: se realiza con el propósito de detectar algunas patologías y condiciones, tales como el síndrome de Down, por ejemplo.
  • Diagnóstico de pulmón fetal: busca estudiar la madurez pulmonar del bebé, determinando si los pulmones se encuentran aptos para el nacimiento. Por lo general se hace entre las semanas 32 y 39 de embarazo, ya que previo a la semana 32, resulta inusual que los pulmones de un feto se encuentren desarrollados a cabalidad.
  • Análisis de infección fetal: a veces, se aplica para precisar la presencia de infecciones en el feto. Además, puede hacerse para conocer qué tan grave es la anemia en los bebés que padecen sensibilización al Rh, una enfermedad no muy frecuente en la que el sistema inmunitario de la mujer gestante genera anticuerpos contra una proteína concreta en los glóbulos del bebé.
  • Tratamiento: se lleva a cabo cuando la madre tiene exceso de líquido amniótico (polihidramnios).
  • Prueba de paternidad: la extracción del líquido se hace para recoger ADN del bebé y contrastarse posteriormente con el ADN del posible padre.

Consideraciones sobre la amniocentesis genética

Es importante saber que en el caso de esta prueba los resultados pueden repercutir en la forma cómo se lleva el embarazo o en el querer continuarlo.

Comúnmente se ejecuta entre las semanas 15 y 20 de la gestación y se estima que su realización previo a la semana 15 de embarazo puede incidir en mayores riesgos.

Se estima necesaria cuando:

  • Han sido positivos los resultados en los estudios de detección prenatales y se precisa descartar o confirmar una patología.
  • Se han tenido bebés con padecimientos como el síndrome de Down o defectos del tubo neural (patologías que afectan el cerebro, la médula espinal y la columna vertebral del feto).
  • Se tienen más de 35 años, ya que los bebés de madres con esas edades poseen mayores probabilidades de presentar afecciones en los cromosomas.
  • La madre o el padre son portadores de una enfermedad genética o poseen antecedentes familiares de alguna.
  • Se observan rasgos anormales en las ecografías.

Amniocentesis

Contraindicaciones

Es importante tener en cuenta que este procedimiento no es adecuado para todos los caso. El especialista médico puede desaconsejarlo si la madre tiene una infección, como el virus del VIH/SIDA o enfermedades como la hepatitis B o la hepatitis C, ya que estas patologías podrían contagiarse al bebé en medio del proceso.

Riesgos

  • Pueden filtrarse cantidades excesivas de líquido amniótico a través de la vagina, aunque esta posibilidad suele ser muy baja.
  • Existe una leve probabilidad de sufrir aborto espontáneo, siendo más alto el riesgo si se lleva a cabo antes de la semana 15 del embarazo.
  • Se corre el peligro de que el bebé sufra una lesión con la aguja, ya que en ocasiones puede desplazar su cuerpo hacia el sitio que está siendo penetrado con la aguja, sin embargo esto es algo que no ocurre normalmente.
  • El procedimiento pudiera conllevar a que las células de la sangre del bebé pasen al torrente sanguíneo de su madre y si se posee sangre Rh negativo y no se ha logrado anticuerpos para la sangre Rh positivo, pudieran acarrearse consecuencias negativas. No obstante, los especialistas de salud después del procedimiento deben proporcionar a la madre una inyección de inmunoglobulina Rh que impedirá el desarrollo de problemas derivados de esta situación.
  • En raras ocasiones puede originar una infección de las vías urinarias.
  • Si la madre tiene una enfermedad infecciosa como toxoplasmosis, VIH/SIDA o hepatitis C, puede contagiarla al bebé.

Recomendaciones para la realización de la amniocentesis

Si se va a hacer antes de las 20 semanas  de gestación, puede ser conveniente llenar la vejiga previamente al procedimiento con el propósito de sostener el útero. Posterior a las 20 semanas de embarazo, se aconseja que la vejiga se encuentre vacía en el transcurso de la amniocentesis para reducir el riesgo de punción.

Se sugiere que la madre acuda a la realización del análisis en compañía de alguien que le brinde apoyo emocional y cuidados para un retorno satisfactorio a casa.