Placenta previa: sus implicaciones, riesgos y cuidados

Esta afección se da cuando la placenta obstaculiza de modo parcial o completo el cuello del útero, lugar por donde debe salir el bebé. Este trastorno puede generar un alarmante sangrado en el embarazo y en el proceso de parto.

Síntomas

  • Sangrado vaginal en la segunda mitad del proceso de gestación
  • En algunos casos contracciones

¿Cómo se diagnostica?

Para determinar esta dolencia se emplean principalmente el examen físico y la ecografía (análisis que muestra mediante imágenes las condiciones internas del útero). Algunos especialistas sugieren la ecografía transvaginal por considerarla más exacta.

A pesar de que se observe una placenta baja en el transcurso de los primeros meses de embarazo, en muy pocos casos se desarrolla la placenta previa, ya que lo más frecuente es que la estructura placentaria se deslice hacia la parte superior, dejando libre la abertura del cuello uterino en la medida en que el útero incrementa su tamaño.

Sin embargo, mientras mayor tejido placentario obstruya el cuello uterino y se mantenga en ese lugar durante la gestación, existen menores probabilidades de que solvente el problema.

Recomendaciones

  • Visitar al médico si se experimenta sangrado vaginal
  • Si se diagnostica esta dolencia, la madre debe evitar hacer actividades que puedan generar contracciones, como someterse a lavados vaginales, utilizar tampones, sostener relaciones sexuales, saltar, estar de cuclillas y correr

Factores de riesgo

Aunque se desconocen las causas de este trastorno, existen elementos que hacen más probable su desarrollo, entre estos:

  • Cicatrices uterinas producto de cirugías como: cesáreas, legrados y remoción de fibromas
  • Placenta previa en otro embarazo.
  • Tener 35 años o más
  • Ser fumadora
  • Consumir cocaína
  • Tener embarazo múltiple

Placenta previa

Tipos de placenta previa

  • Total: la estructura placentaria obstruye la totalidad del cuello uterino.
  • Parcial: el tejido placentario solo tapa de modo parcial el cuello uterino.
  • Marginal: la placenta se encuentra próxima al borde del cuello uterino.

Posibles complicaciones

  • Sangrado: en el proceso de parto o en las primeras horas posteriores al nacimiento del bebé es posible que haya una hemorragia grave que pueda poner en peligro la vida.
  • Parto prematuro: el sangrado vaginal intenso puede ocasionar que sea necesaria la realización de una cesárea urgente antes del momento previsto para dar a luz.

Tratamiento

No hay tratamientos que posibiliten el cambio de posición de este órgano fetal. Cuando se determina la presencia de esta afección los especialistas hacen ecografías periódicas a fin de vigilar su ubicación a lo largo de la gestación.

Puede requerirse que la madre se mantenga en cama, bajo absoluto reposo o internada en un hospital. Además, puede ser necesario adelantar el parto y realizar cesárea, tomando en cuenta el volumen del sangrado, el tiempo de embarazo y las condiciones del niño. Ante la hemorragia intensa puede acudirse a una transfusión de sangre.

En cuanto al empleo de medicamentos, aunque no existen alguno que revierta este trastorno, se suelen indicar tocolíticos con el propósito de impedir las contracciones prematuras. Además se sugiere el empleo de corticosteroides prenatales a fin de favorecer la maduración pulmonar del bebé.

Asimismo, los médicos suelen aconsejar en estos casos un consumo considerable de hierro y ácido fólico por el riesgo de sangrado.

Pronóstico

Estudios revelan que el pronóstico con frecuencia es positivo si la afección se trata correctamente. La mortalidad relacionada con esta dolencia suele ubicarse entre 2 y 3%.